Elea (sin dedicatoria)
Elea: sé que los humanos no pueden comprender el lazo que me une a ti. Sé que miran una máquina, mientras que yo te recorro desde que arribaste a mi mundo en septiembre del ‘98. No existe persona que con ansías, te desembalara más que la mía, en el instante que imaginé tu rostro. Ni siquiera el temor, cuando te vi funcionar en los primeros días, surgió en el aire liviano de los pensamientos.
Elea: me enseñaste una dimensión que es humana, donde los afectos no pierden su fortaleza, al enfriarse en los léxicos de la ciencia. Y aún más: estuviste, cuando el amor gritó y debí enmudecer la palabra, convirtiéndola en bytes. Fuiste la cuna de los sueños, el pizarrón de los alumnos, el cuadernillo de cada esbozo, de cada borrador, de cada texto. Fuiste la cuenca que llené con agua en el río que forjó mi carrera donde cada puente fue un logro, un logro “a pesar de” y contigo.
Elea: fuiste ojos para que no perdiese contacto con mi escritura y música para acompañar los vestigios de una adolescencia no perdida. Vasija de dolor ante el desprecio y remanso de cada secreto. Testigo de agresiones, de lágrimas y ganadora de premios. Contigo dibujé el presente y lo tracé confiada hacia delante. Ahora, Cronos quiere cobrar revancha por tanta fidelidad. Te prometo, maquinita, que no cesaré de cuidarte, que no te despojaré del espacio que te ofrecí desde el comienzo. Siempre serás “mi Elea”, cuyo nombre nació de una historia en el tiempo, donde el amor no se ahoga, sino que renace más allá de las fronteras.
Posted by: Sara March | 05-16-2009 | 10:05 PM
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